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Amar y Permanecer

Foto del escritor: Pablo Escobar
Pablo Escobar
7 ene
3 min de lectura
“Todo el que permanece en él no practica el pecado. Todo el que practica el pecado no lo ha visto ni lo ha conocido.” – 1 Juan 3:6

El día de ayer exploramos lo impresionante que es la vida de una vid y como esa vida es el reflejo de la vida de un cristiano. Si permanecemos a la vid que es Jesús, aunque vengan los problemas y los inviernos, floreceremos y daremos cada vez mejores y más deseables frutos. Sin embargo, ¿Qué implica permanecer en Jesús y cómo lo podemos hacer? En este devocional, me planteo responder esas 2 preguntas.


El mismo apóstol Juan que guarda las palabras de Jesús sobre la vid nos recuerda en sus cartas lo que es permanecer y nos exhorta a permanecer en Jesús. En medio de una corriente de falsos maestros que predicaban que el desenfreno total y el pecado no importaban, Juan escribe su carta recordándole a los creyentes que la vida de un cristiano se caracterizaba por 1 cosa, el amor a Dios. Juan recuerda a los creyentes el mandamiento que Jesús les dio a sus discípulos y desglosa lo que significa amar a Dios.


El amar a Dios no es solo una simple expresión, es un estilo de vida y esto se da cuando un creyente conoce a Dios y experimenta el amor más grande que nunca ha existido. Juan lo describe de esta forma:

“Sabemos que hemos llegado a conocer a Dios si obedecemos sus mandamientos. El que afirma: «Lo conozco», pero no obedece sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él. En cambio, el amor de Dios se manifiesta plenamente en la vida del que obedece su palabra. De este modo sabemos que estamos unidos a él: 6 el que afirma que permanece en él debe vivir como él vivió.” (1 Juan 2 v. 3 - 5).

Una persona no puede decir que ama a alguien que no conoce. Uno ama solamente a aquella persona que, para la persona, es digna de ser amada y solamente podemos decir que alguien es digno de ser amado si le conocemos. Lo mismo pasa con la vida de un cristiano, lo amamos porque el nos amo primero y sabemos eso porque le hemos conocido. Mientras más lo conocemos y experimentamos su amor, más grande será nuestro amor para con Él y ¿cómo se manifiesta ese amor? En la obediencia.


Por eso Juan les recuerda a los creyentes que una vida de amor no es compatible con una vida de desenfreno total. Jesús es el mejor ejemplo de eso. Por amor a nosotros, él decidió vivir una vida sin pecado, aunque eso le costara todo, incluyendo su vida. Sin embargo, quiero aclarar que eso no significa que un cristiano no peca. Al contrario, todos pecamos porque somos humanos. La diferencia se encuentra en como vamos a actuar después del pecado.


Si el amor a Dios no nos lleva a buscar dejar el pecado, entonces no podemos decir que amamos a Dios. Por amor, nosotros día a día vamos a decidir dejar el pecado y buscarlo a Él antes que al pecado. Es una decisión. Probablemente fallaremos, pero eso no definirá nuestra vida como cristianos. Por eso Juan mismo les recuerda a los creyentes que:

“Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.” (1 Juan 1:9).

Probablemente te estes preguntando, ¿Qué tiene que ver esto con permanecer? Es sencillo. Para conocer a Dios, tenemos que pasar tiempo con Él, en intimidad. La madurez de un cristiano es un reflejo de la intimidad que tenga con Dios. Mientras más intimidad con Él, más lo conoceremos, mayor será nuestro amor por Él, y más fácil será para nosotros poder decirle que no al pecado, con el poder del Espíritu Santo, y si a Cristo. En eso se resume la vida de un cristiano y en eso se resume la idea de permanecer en Él.


Mi oración es la misma que hizo Pablo a los tesalonicenses:

“Manténganse alejados de todo lo malo. Nosotros oramos para que Dios mismo, el Dios de paz, los purifique completamente para que pertenezcan sólo a él. También pedimos para que todo su ser: su espíritu, su alma y su cuerpo permanezcan siempre sin mancha para cuando el Señor Jesucristo regrese. También pedimos para que todo su ser: su espíritu, su alma y su cuerpo permanezcan siempre sin mancha para cuando el Señor Jesucristo regrese. Dios, que los ha llamado, lo hará por ustedes y pueden confiar en él.” 1 Tesalonicenses 5:22-24.

Para reflexionar: Piensa hoy en todo aquello que te aleja de Dios y de los tiempos en intimidad con Él. Si hay algo que está impidiendo que conozcas a Dios aún más, es momento de entregarlo a Dios con la fuerza que te da Él y poder dedicarle ese tiempo y ese espacio al único que lo merece.

 
 
 

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